Un tribunal iraní condenó a muerte a Saleh Mohammadi, un joven de 18 años y atleta de lucha libre, por su presunta participación en recientes manifestaciones contra la República Islámica, informó la organización Iran Human Rights (IHR). De acuerdo con el organismo, se trata de la primera sentencia capital conocida vinculada con estas protestas, reprimidas hace un mes con un saldo provisional de al menos 7 mil muertos, según estimaciones de entidades defensoras de derechos humanos.
Según la información recabada por IHR, el Tribunal Penal de Qom dictó sentencia el pasado 3 de febrero, declarando culpable a Mohammadi de haber apuñalado a un agente de policía durante una manifestación celebrada el 8 de enero en la ciudad de Qom, al norte del país. La condena establece que el joven deberá morir colgado en público, presuntamente en la plaza Nabutov, lugar donde falleció el agente.
El día de la protesta se registró una represión a gran escala por parte de fuerzas de seguridad y grupos paramilitares, con numerosas víctimas. Mohammadi fue detenido el 15 de enero en Qom.
El joven es luchador y obtuvo la medalla de bronce en la Copa Saytev celebrada en Krasnoyarsk, Rusia, en 2024, donde compitió representando a la selección iraní.
Durante el juicio, según denunció IHR, el acusado afirmó que su confesión fue obtenida bajo tortura y posteriormente se retractó. También señaló que compareció ante el tribunal sin un abogado de su elección, siendo representado por un defensor designado por las autoridades. Mohammadi sostiene además que cuenta con una coartada y que no participó en la manifestación donde ocurrió el crimen, pues asegura que se encontraba en casa de un familiar al momento de los hechos.
De acuerdo con la organización, el tribunal desestimó estas alegaciones y fundamentó la sentencia en la confesión inicial y en testimonios de presuntos testigos. En Irán, las ejecuciones públicas suelen realizarse mediante ahorcamiento, con el condenado vendado y atado, suspendido desde una grúa instalada en un camión.
La legislación iraní permite apelar la condena en un plazo de 20 días; sin embargo, IHR advirtió que en casos anteriores este periodo no siempre se ha respetado.