El gobierno de Irán denunció que al menos 114 sitios patrimoniales, entre ellos museos, monumentos históricos y zonas culturales, han resultado dañados como consecuencia de los ataques atribuidos a Estados Unidos e Israel en el marco del conflicto en curso en Medio Oriente. La información fue difundida por autoridades iraníes a través de reportes oficiales y replicada por agencias internacionales.
De acuerdo con los datos proporcionados por el Ministerio de Patrimonio Cultural y Turismo de Irán, entre los espacios afectados se encuentran al menos 48 museos y diversas estructuras históricas ubicadas en ciudades como Teherán, Isfahán, Sanandaj, Kermanshah, Qom y Khansar, lo que refleja el alcance de los daños en distintas regiones del país.
Las autoridades iraníes señalaron que estos daños se registraron en el contexto de los ataques militares iniciados a finales de febrero de 2026, los cuales han impactado tanto infraestructura estratégica como zonas urbanas. En ese sentido, el gobierno afirmó que las afectaciones al patrimonio cultural podrían representar una violación a la Convención de La Haya de 1954, que establece la protección de bienes culturales en situaciones de conflicto armado.
Además de los sitios históricos, organismos iraníes reportaron daños en al menos 292 centros médicos y de ayuda humanitaria, incluyendo hospitales, lo que ha generado preocupación por el impacto en la atención a la población civil. Estas cifras fueron dadas a conocer por autoridades sanitarias y la Media Luna Roja iraní como parte de los reportes oficiales sobre las consecuencias del conflicto.
El conflicto, iniciado el 28 de febrero de 2026 tras una ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra objetivos en territorio iraní, ha derivado en una escalada de enfrentamientos y represalias en distintas zonas de la región, con afectaciones tanto a infraestructura estratégica como a espacios civiles y culturales.
Las autoridades iraníes han solicitado la intervención de organismos internacionales, incluyendo la UNESCO, para evaluar los daños y establecer medidas de protección al patrimonio cultural afectado, en un escenario donde continúan las hostilidades y no se ha alcanzado un acuerdo que permita reducir la escalada del conflicto.