El ciclismo mexicano escribió una página inédita este sábado en Europa. Isaac del Toro se convirtió en el primer mexicano en subir al podio de la Strade Bianche, una de las carreras de un día más prestigiosas del calendario internacional, disputada en la región de Toscana, Italia.
El ciclista originario de Ensenada, Baja California, cruzó la meta en tercer lugar después de una exigente jornada marcada por los famosos tramos de “sterrato”, caminos de grava blanca que caracterizan a esta competencia y que han convertido a la Strade Bianche en una de las pruebas más espectaculares y duras del ciclismo mundial.
La carrera fue ganada por el esloveno Tadej Pogačar, considerado uno de los mejores ciclistas del planeta y compañero de equipo de Del Toro en el UAE Team Emirates, quien lanzó un ataque decisivo en los kilómetros finales para quedarse con la victoria.
Detrás del campeón esloveno, el mexicano logró mantenerse en el grupo de punta durante los últimos sectores de la competencia y aseguró el tercer lugar, un resultado histórico para el ciclismo nacional en una prueba que reúne a varias de las principales figuras del pelotón internacional.
La Strade Bianche, creada en 2007, se ha consolidado en pocos años como una de las clásicas modernas más prestigiosas del calendario, comparable en dificultad con pruebas tradicionales del ciclismo europeo. Su recorrido combina asfalto con largos sectores de caminos de tierra que atraviesan las colinas de Toscana y que suelen definir la carrera.
Para Del Toro, el resultado confirma el crecimiento que ha tenido en el pelotón profesional desde su llegada al WorldTour. Con apenas 21 años, el mexicano ya se ha consolidado como una de las grandes promesas del ciclismo internacional.
Su actuación en la Strade Bianche no solo marca un logro personal, sino también un precedente para el ciclismo mexicano, que históricamente ha tenido poca presencia en los podios de las grandes clásicas europeas.
El tercer lugar en Toscana coloca a Del Toro entre los protagonistas de una generación emergente que comienza a abrir espacio en el ciclismo de élite, en un escenario tradicionalmente dominado por corredores europeos.