El gobierno de Japón acordó la importación de un millón de barriles de crudo provenientes de México, cuya entrega está prevista para julio, en medio de esfuerzos por diversificar sus fuentes de energía ante el impacto de las tensiones en Medio Oriente.
El acuerdo se dio a conocer tras una conversación telefónica entre la presidenta Claudia Sheinbaum y la primera ministra Sanae Takaichi, en la que ambas mandatarias coincidieron en fortalecer la cooperación bilateral en materia energética.
La decisión responde a la necesidad de Japón de reducir su dependencia del suministro proveniente de Medio Oriente, especialmente ante afectaciones en el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz derivadas del conflicto en la región.
Tras el diálogo, Sheinbaum señaló que la exportación se realizará a través de Petróleos Mexicanos, y precisó que se trata de excedentes de crudo que no son utilizados en las refinerías nacionales.
Autoridades japonesas han indicado que el país importa cerca del 90% de su petróleo desde Medio Oriente, por lo que en semanas recientes han explorado rutas y proveedores alternativos para garantizar el suministro energético.