El exembajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, reveló que intentó comunicarse en cuatro ocasiones con el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador después de la captura de Ismael ‘El Mayo’ Zambada, con el propósito de aclarar que la operación no fue realizada por autoridades estadounidenses. Sin embargo, afirmó que nunca obtuvo respuesta.
En una entrevista reciente, Salazar relató que, tras la detención del presunto líder criminal, envió un mensaje urgente al entonces mandatario mexicano para dejar claro que el operativo no ocurrió en territorio mexicano y que Estados Unidos no participó en la captura.
Según el exdiplomático, esa misma noche trabajó junto con el entonces fiscal general de Estados Unidos, Merrick Garland, en la elaboración de un comunicado dirigido al gobierno mexicano, en el que reiteraban que “no fue nuestro avión, ni nuestro piloto, ni nuestra operación”.
Además de enviar la comunicación directamente a López Obrador, Salazar ofreció sostener una reunión para explicar lo ocurrido. Al no recibir respuesta, volvió a intentarlo al día siguiente y posteriormente remitió nuevas cartas tanto al entonces presidente como al fiscal general de la República, Alejandro Gertz Manero. Garland también hizo llegar un memorándum a su homólogo mexicano.
De acuerdo con el exembajador, los cuatro intentos formales de establecer comunicación fueron ignorados, situación que, asegura, marcó un cambio en la relación bilateral entre ambos gobiernos.
En su libro, Salazar sostiene que la captura de “El Mayo” Zambada representó un punto de quiebre en la interlocución que mantenía con la administración mexicana.
“Para el lunes, era evidente que algo andaba muy mal. Aunque seguía siendo el embajador de Estados Unidos en México, la puerta abierta que había tenido con el presidente mexicano parecía haberse cerrado de golpe”, escribió.
El exfuncionario también señaló que Estados Unidos ofreció mostrar a las autoridades mexicanas la evidencia relacionada con el caso, incluido el avión utilizado y su contenido, en instalaciones ubicadas en El Paso y en el aeropuerto de Doña Ana, en Nuevo México. No obstante, aseguró que la comunicación de alto nivel entre ambos gobiernos ya se había deteriorado.
Salazar ha reiterado en distintas entrevistas que la postura de Washington siempre fue la misma: la captura de Zambada ocurrió en territorio estadounidense y no fue resultado de una operación organizada por autoridades de ese país. Asimismo, indicó que la aeronave involucrada fue preservada y posteriormente exhibida en un museo de Nuevo México con fines históricos y de transparencia.