El Centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas, en Washington, podría cerrar su edificio principal este martes ante una crisis financiera que amenaza con llevar a la institución a la quiebra. La decisión será analizada por su junta directiva en una reunión especial programada para ese día.
Documentos internos señalan que el centro enfrenta dificultades para cubrir gastos esenciales, entre ellos salarios y mantenimiento. La institución habría previsto ingresos por unos 124 millones de dólares durante el próximo año fiscal, muy por debajo de una proyección inicial de 220 millones, mientras enfrenta un déficit cercano a 23 millones de dólares.
La situación financiera se ha complicado por la reducción en la venta de boletos, cancelaciones de presentaciones y dificultades para obtener nuevos recursos. La dirección también ha señalado problemas en las instalaciones, entre ellos filtraciones de agua y daños en distintas áreas del inmueble.
El cierre planteado tendría una duración de dos años y estaría vinculado con un proyecto de renovación valuado en alrededor de 250 millones de dólares. Parte de las actividades podrían continuar en otros espacios mientras permanezca cerrado el edificio principal.
La crisis también está relacionada con la disputa sobre el nombre del recinto. Integrantes de la junta han planteado que colocar nuevamente el nombre de Donald Trump en la fachada podría facilitar la obtención de recursos privados. Un tribunal ya determinó que el cambio del nombre requiere intervención del Congreso.
La junta deberá definir este martes si procede con el cierre y cómo continuará la operación del centro durante el periodo de renovación. La decisión se produce mientras continúan los desacuerdos sobre su administración, financiamiento y futuro.