La joven actriz surcoreana Kim Sae-ron, reconocida por sus papeles en series de Netflix como Perros de caza y Besos y presagios, fue hallada muerta en su casa de Seúl.
La víctima, de 24 años, fue encontrada por un amigo que la visitó y, según fuentes de la Comisaría de Seongdong, todos los indicios apuntan a que su muerte fue un suicidio.
Kim, quien se había labrado una carrera desde su infancia, enfrentó una caída en su imagen pública después de un incidente de conducción ebria en 2022.
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En dicho suceso, la actriz estrelló su vehículo contra una barandilla y un transformador, provocando apagones en múltiples negocios cercanos; a raíz de eso, fue multada y criticada duramente en redes sociales, lo que resultó en la inmediata cancelación de proyectos.
Con una carrera que comenzó a los nueve años, Kim acumuló numerosos créditos y premios a lo largo de su trayectoria.
Sin embargo, tras el accidente y la condena por su comportamiento, fue obligada a renunciar a papeles en producciones y su presencia en el ámbito del entretenimiento se volvió prácticamente inexistente.
La muerte de Kim Sae-ron es una nueva pérdida para una industria que ha sido objeto de críticas por la intensa presión sobre la salud mental de sus artistas, y se suma al alarmante aumento de casos de suicidio entre jóvenes celebridades en Corea del Sur.