El inicio del año encuentra a una parte importante de los hogares mexicanos con dificultades para estabilizar sus finanzas. Un estudio reciente advierte que seis de cada diez personas enfrentan problemas económicos al comenzar el ciclo anual, una situación que se explica por una combinación de gastos acumulados, ingresos insuficientes y el impacto persistente de la inflación en productos básicos y servicios.
El análisis señala que una proporción significativa de la población llegó a enero sin margen financiero. En muchos casos, los recursos extraordinarios de fin de año no alcanzaron para cubrir compromisos o simplemente no existieron. A esto se suma que el 41 por ciento de los encuestados considera que en diciembre gastó por encima de lo planeado, mientras que otro 24 por ciento identifica el aumento de precios como el principal factor que deterioró su presupuesto.
Existe además un segmento que reconoce una doble presión: casi una quinta parte atribuye su situación tanto a compras excesivas como al encarecimiento generalizado de productos. Este escenario se agravó por gastos previos asociados a jornadas de descuentos realizadas semanas antes del cierre del año, lo que redujo aún más la liquidez disponible. Al menos un 16 por ciento admite que ya arrastraba deudas antes de iniciar diciembre.
Desde la firma responsable del estudio se advierte que estos datos reflejan un problema estructural, donde los ingresos no logran ajustarse a los hábitos de consumo ni a precios que, especialmente en alimentos, transporte y servicios, no regresan a niveles anteriores. La llamada “cuesta de enero” aparece así como la continuación de una presión económica que se extiende más allá de la temporada decembrina y condiciona el arranque del año para millones de familias.