El inicio del año ha representado un reto económico para una parte significativa de la población, ya que alrededor del 60 por ciento de los mexicanos enfrenta dificultades financieras asociadas a la llamada cuesta de enero. Entre los factores que incidieron en esta situación se encuentran una administración deficiente de los recursos, gastos elevados durante la temporada decembrina y el incremento de precios registrado con el arranque del nuevo año, de acuerdo con resultados de un reciente sondeo.
La percepción sobre la duración de este periodo de ajuste es variable. Casi la mitad de las personas consultadas considera que logrará estabilizar sus finanzas a lo largo del mes de enero; sin embargo, uno de cada cuatro estima que las complicaciones podrían prolongarse hasta febrero o incluso marzo. Esta disparidad refleja las diferencias en los niveles de ingreso, endeudamiento y capacidad de ahorro de los hogares.
Ante este escenario, autoridades en materia de consumo han recomendado adoptar medidas básicas de organización financiera para recuperar el equilibrio. Entre las sugerencias se encuentra revisar el dinero disponible, identificar los gastos inevitables y dar prioridad al pago de deudas con mayores tasas de interés. Asimismo, se plantea la elaboración de presupuestos semanales como una herramienta para controlar el gasto cotidiano y reducir compras innecesarias durante este periodo de presión económica.