La dieta keto no es tan buena como pintaba: el MIT halla que a la larga te puede enfermar
evangelio | 2 enero, 2026

La popular dieta ‘keto’, famosa por su promesa de pérdida de peso rápida mediante el consumo masivo de grasas, ha recibido un duro golpe científico este inicio de 2026. Un estudio revelador del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) advierte que este plan alimenticio podría estar reconfigurando silenciosamente las células del hígado, volviéndolas peligrosamente propensas a desarrollar tumores. Tras monitorear ratones sanos bajo este régimen, los investigadores descubrieron que el estrés metabólico causado por el exceso de lípidos desencadena una transformación celular que, aunque permite al órgano sobrevivir inicialmente, siembra las semillas de la tumorogénesis a largo plazo.

 

El mecanismo descubierto es tan fascinante como aterrador: para resistir el bombardeo constante de grasas, las células maduras del hígado “retroceden” a un estado inmaduro similar al de las células madre. Alex Shalek, director del Instituto de Ingeniería y Ciencias Médicas del MIT, explica que este retroceso celular es una táctica de supervivencia frente al estrés repetido, pero tiene un costo altísimo: una susceptibilidad extrema al cáncer. En el experimento, casi la totalidad de los especímenes sometidos a esta dieta terminaron desarrollando tumores hepáticos, lo que enciende las alarmas sobre los efectos de mantener estados de cetosis de forma prolongada y sin supervisión médica estricta.

 

Aunque los científicos ya trabajan en identificar los genes clave de este proceso para desarrollar fármacos preventivos, la advertencia es clara para quienes buscan soluciones mágicas en la nutrición. El equipo del MIT busca ahora confirmar si este mismo patrón de degradación celular se repite en humanos con enfermedades hepáticas relacionadas con la alimentación. Por ahora, el hallazgo pone en duda la seguridad de las dietas extremas y resalta la importancia de no forzar al cuerpo a estados metabólicos de crisis solo por estética, pues lo que parece una quema de grasa eficiente podría ser, en realidad, el preámbulo de una enfermedad incurable.

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