El avance de la inteligencia artificial está modificando las habilidades que requiere el mercado laboral y plantea nuevos retos para las universidades. Un análisis del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) advierte que la educación superior enfrenta dificultades para adaptarse a la velocidad con la que evolucionan estas tecnologías.
Los estudios universitarios mantienen una ventaja económica. Datos de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2024 citados por el IMCO muestran que una persona con estudios profesionales obtiene ingresos 222% mayores que alguien con primaria. Sin embargo, esta diferencia era de 395% en 2016, lo que refleja una reducción en la ventaja económica asociada con alcanzar estudios profesionales.
El organismo también identifica una brecha entre las habilidades de los egresados y las que requiere el mercado laboral. Entre las capacidades con mayor demanda están el manejo de inteligencia artificial, redes y ciberseguridad, además del pensamiento analítico, la creatividad, la resiliencia y el liderazgo.
La transformación tecnológica también modifica las formas de capacitación. El análisis señala el crecimiento de alternativas como los bootcamps, que permiten adquirir conocimientos especializados en programación, desarrollo web o diseño en periodos más cortos que una carrera universitaria.
El IMCO señala además que uno de cada cinco empleadores contempla utilizar procesos de contratación basados principalmente en habilidades, en lugar de considerar únicamente las credenciales académicas.
A pesar de estos cambios, el organismo sostiene que la universidad conserva funciones que van más allá de preparar para un empleo, como favorecer la movilidad social y la formación ciudadana. El reto está en actualizar los programas académicos, incorporar nuevas herramientas tecnológicas y ofrecer una formación capaz de adaptarse al cambio.