La ONU alerta que el planeta vive su racha más calurosa jamás registrada
evangelio | 23 marzo, 2026

El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, António Guterres, advirtió que la repetición constante de récords de temperatura ya no puede considerarse un hecho aislado, sino una señal urgente para tomar medidas frente al cambio climático.

La declaración se dio tras la publicación del más reciente informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), el cual revela que entre 2015 y 2025 se han registrado los once años más calurosos desde que comenzaron las mediciones climáticas a mediados del siglo XIX.

El estudio señala que 2025 se ubicó como el segundo o tercer año más cálido en 176 años de registros. La temperatura media anual cercana a la superficie del planeta fue 1.43 grados centígrados superior al promedio de la era preindustrial (1850-1900). En tanto, 2024 continúa en el primer lugar como el año más caluroso jamás documentado, con un aumento de 1.55 grados por encima de esa referencia.

Especialistas explicaron que el calentamiento global responde a un desequilibrio energético: la Tierra absorbe más energía proveniente del Sol de la que logra liberar hacia el espacio. Esta brecha ha crecido de forma sostenida desde 1960 y se ha intensificado en las últimas dos décadas.

El informe advierte que este fenómeno está directamente ligado al incremento de gases de efecto invernadero, principalmente dióxido de carbono, metano y óxido nitroso, cuyas concentraciones alcanzan niveles no vistos en al menos 800 mil años. Tan solo en 2024 se registró el mayor aumento anual de dióxido de carbono desde que comenzaron las mediciones en 1957.

Aunque el aumento de temperatura es el efecto más visible, solo el 1% del exceso de energía se acumula en la atmósfera. La mayor parte del calor es absorbida por los océanos, que concentran el 91%; mientras que la superficie terrestre retiene el 5% y las masas de hielo el 3%.

La OMM detalló que en 2025 el calor acumulado en los océanos volvió a romper récords y que su ritmo de calentamiento se ha más que duplicado en los últimos veinte años en comparación con el periodo 1960-2005.

Entre las principales consecuencias destacan el deterioro de ecosistemas marinos, la pérdida de biodiversidad, la disminución de la capacidad de los océanos para absorber dióxido de carbono, el aumento en la intensidad de tormentas tropicales y el acelerado deshielo en regiones polares.

El organismo alertó que tanto la Antártida como Groenlandia registran pérdidas significativas de hielo. Asimismo, Islandia y la costa pacífica de Norteamérica presentan una reducción excepcional de sus glaciares. A la par, la extensión promedio anual del hielo marino en el océano Ártico figura entre las más bajas observadas por satélite.

El aumento de la temperatura de los océanos y el deshielo contribuyen al incremento del nivel del mar, fenómeno que se ha acelerado desde 1993, acumulando un ascenso de 11 centímetros, cifra que podría incluso estar subestimada según investigaciones recientes.

La OMM advirtió que las alteraciones en la temperatura y en el nivel de acidez de las profundidades oceánicas son procesos irreversibles a escalas de cientos y miles de años.

El informe se elaboró con aportaciones de servicios meteorológicos e hidrológicos nacionales, centros climáticos regionales, organismos de Naciones Unidas y decenas de especialistas en ciencias del clima.

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