La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) elevó el 16 de septiembre su tasa de interés de referencia en 0.25 puntos porcentuales, para ubicarla en un rango de 3.75% a 4%. La decisión refleja una economía que mantiene un ritmo sólido de expansión, mientras la inflación permanece por encima del objetivo de 2% establecido por el banco central.
Las nuevas proyecciones de la Fed apuntan a un crecimiento de 2.3% para 2026, con una tasa de desempleo estimada en 4.1%. Al mismo tiempo, la inflación medida mediante el índice de precios de los gastos de consumo personal se proyecta en 3.7% este año, antes de disminuir gradualmente hasta 2% en 2029.
El escenario económico de EE. UU. también está marcado por un mayor gasto de consumidores y empresas, además de fuertes inversiones en infraestructura relacionada con inteligencia artificial. Esta combinación ha incrementado la demanda de financiamiento y contribuido a mantener elevadas las tasas de interés de largo plazo.
La tasa promedio de las hipotecas a 30 años llegó recientemente a 6.95%, mientras el rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años superó el 5% durante 2026. Estos niveles muestran que los costos de financiamiento no dependen únicamente de las decisiones de la Fed, sino también de las condiciones generales de inflación, inversión y demanda de capital.
La Fed señaló que la actividad económica continúa expandiéndose a un ritmo sólido y que el gasto interno se mantiene resistente. Sin embargo, la inflación sigue elevada, por lo que el banco central mantiene como prioridad llevarla nuevamente hacia su objetivo de 2%.