El 14 de abril de 1931, la proclamación de la Segunda República en España abrió las puertas a un periodo de transformaciones sociales que prometían cambiar radicalmente la posición de la mujer en la sociedad.
Durante esos años, las mujeres comenzaron a asumir roles protagónicos en diversas esferas, pero sus aspiraciones se vieron truncadas por un golpe de Estado que desembocaría en la Guerra Civil, postergando la lucha por la igualdad de género durante décadas.
En el nuevo régimen, en mayo de 1931, la escritora feminista María Lejárraga ofreció una conferencia titulada “La República y la esclavitud femenina”, abordando la severa discriminación que sufrían las mujeres, quienes eran excluidas de la ciudadanía y permanecían subordinadas a los hombres.
Las mujeres casadas, en particular, perdían muchos de sus derechos, incapaces de gestionar sus bienes o participar en actividades comerciales sin el consentimiento de sus maridos.
Las ideas de Lejárraga se sustentaban en el legado de pioneras como Concepción Arenal y Emilia Pardo Bazán, pero la República ofrecía una oportunidad real para implementar reformas significativas.
Así, se comenzaron a lograr avances, como la inclusión de mujeres en jurados y la posibilidad de que aspiraran a cargos como notarias y al Registro de la Propiedad.
La modificación de la Ley Electoral en mayo de 1931 permitió que las mujeres se presentaran a las elecciones de Cortes Constituyentes, lo que condujo a la elección de Clara Campoamor, Victoria Kent y Margarita Nelken, las primeras diputadas elegidas democráticamente en España.
Te puede interesar: Científica mexicana elimina al 100 % el VPH en 29 mujeres
El 9 de diciembre de 1931, la aprobación de la Constitución marcó un antes y un después en la situación legal de la mujer al afirmar la igualdad ante la ley.
El debate parlamentario sobre el sufragio femenino, donde Clara Campoamor y Victoria Kent defendían posturas opuestas.
Mientras Kent sostenía que el sufragio podría ser peligroso para la República debido a la influencia religiosa, Campoamor abogaba por el derecho al voto como un fundamento de la democracia.
Su trabajo logró convencer a varios miembros de su partido, lo que culminó en la aprobación del sufragio en 1931, permitiendo que votaran por primera vez en 1933.
La legislación republicana también introdujo avances significativos como la Ley de Matrimonio Civil y la Ley de Divorcio, propuestas por activistas como Margarita Nelken, que promovieron la igualdad entre cónyuges y permitieron el divorcio por mutuo acuerdo, constituyendo un avance que muchas naciones no lograrían hasta décadas después.
Además, se eliminó la distinción entre hijos legítimos e ilegítimos y se despenalizó el adulterio.
Durante la Guerra Civil, Federica Montseny presentó un proyecto de Ley de Aborto que fue suspendido por la oposición, aunque Cataluña logró regular el aborto bajo la administración de Josep Tarradellas.
A pesar de las dificultades impuestas por la contienda bélica, las mujeres continuaron ocupando roles de responsabilidad, como Victoria Kent, quien realizó reformas en el sistema penitenciario, o Isabel Oyarzábal, la primera mujer en ocupar un puesto diplomático.