La trata de personas continúa siendo uno de los delitos más difíciles de dimensionar en Michoacán debido a la alta proporción de casos que no llegan a denunciarse ante las autoridades. Organizaciones civiles y especialistas estiman que alrededor del 90 por ciento de los casos permanece en la llamada “cifra negra”, es decir, fuera de los registros oficiales.
Esta falta de denuncias impide conocer con precisión la magnitud del problema en la entidad. Diversos diagnósticos señalan que el silencio alrededor de este delito suele estar relacionado con miedo a represalias, desconfianza hacia las instituciones, dependencia económica de las víctimas o control directo de las redes de explotación, factores que dificultan que los casos lleguen a instancias ministeriales.
Para mediados de 2023, organizaciones que monitorean el fenómeno advirtieron que en Michoacán no existen estadísticas completas sobre el número real de víctimas, debido a que muchos casos no se formalizan en carpetas de investigación. Esta ausencia de datos limita la elaboración de diagnósticos sólidos y la implementación de políticas públicas enfocadas en la prevención y atención del delito.
A nivel nacional, el problema también enfrenta limitaciones estadísticas. Datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública muestran que cada año se abren varios cientos de carpetas de investigación por trata de personas en México, aunque especialistas coinciden en que estas cifras representan solo una fracción de los casos reales.
Informes del Sistema Nacional de Seguridad Pública y de organizaciones especializadas han señalado que entre las principales modalidades detectadas en el país se encuentran la explotación sexual, el trabajo forzado, la servidumbre doméstica y la explotación de menores, modalidades que suelen operar mediante redes que reclutan víctimas en contextos de vulnerabilidad económica o social.
A nivel internacional, la dimensión del problema es aún mayor. De acuerdo con estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y organismos de Naciones Unidas, cerca de 50 millones de personas en el mundo viven actualmente en condiciones de esclavitud moderna, una categoría que incluye la trata de personas y el trabajo forzado.
Los informes globales indican que mujeres y niñas representan aproximadamente el 70 por ciento de las víctimas detectadas, particularmente en esquemas de explotación sexual, mientras que hombres y niños suelen aparecer con mayor frecuencia en redes de trabajo forzado.
En Michoacán, la Fiscalía General del Estado informó que durante 2024 se intensificaron investigaciones relacionadas con este delito, lo que permitió avanzar en la identificación de redes dedicadas a la explotación de personas en distintas regiones del estado.
Sin embargo, los datos sobre víctimas rescatadas o investigaciones abiertas suelen presentarse dentro de informes institucionales de manera agregada, lo que mantiene limitaciones para conocer con exactitud la dimensión territorial y operativa de las redes de trata en la entidad.