El 22 de febrero, ocho periodistas fueron agredidos, amenazados o despojados de su equipo mientras cubrían los hechos posteriores al operativo federal en el que murió Nemesio Oseguera Cervantes. Las agresiones fueron documentadas por Reporteros Sin Fronteras (RSF) y por Artículo 19 México y Centroamérica, dos organizaciones especializadas en la defensa de la libertad de expresión.
RSF, organización no gubernamental con sede en París que monitorea ataques contra la prensa y elabora la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa, informó que los incidentes incluyeron disparos contra vehículos de medios, golpizas, robo de cámaras y teléfonos móviles, así como amenazas directas. Los casos se registraron en Jalisco, Sinaloa, Tamaulipas, Guanajuato y Michoacán.
En Jalisco, un periodista fue alcanzado por disparos mientras circulaba en su vehículo y una reportera fue obligada a descender bajo amenaza de arma de fuego. En Sinaloa, dos comunicadores fueron golpeados y despojados de su equipo. En Tamaulipas se documentó la retención y amenaza contra un reportero junto con un familiar. En Guanajuato y Michoacán también se reportaron actos de intimidación.
Artículo 19, organización que desde México documenta agresiones contra periodistas y brinda acompañamiento legal y de protección, confirmó agresiones durante coberturas relacionadas con los mismos hechos y exigió investigaciones diligentes y garantías de seguridad para el ejercicio periodístico.
No es la primera vez que coberturas de operativos de alto impacto derivan en ataques contra la prensa. México se mantiene entre los países más peligrosos para ejercer el periodismo. De acuerdo con cifras de RSF, en 2023 fueron asesinados al menos cinco periodistas en el país en relación con su labor, y en 2022 la cifra superó la decena. Artículo 19 ha documentado cientos de agresiones anuales, que incluyen amenazas, intimidaciones, ataques físicos y uso indebido del poder público.
En el contexto internacional, RSF reporta que cada año decenas de periodistas son asesinados en el mundo por causas vinculadas a su trabajo, con conflictos armados y crimen organizado como principales factores de riesgo. En América Latina, además de México, países como Haití y Colombia han registrado episodios graves de violencia contra la prensa en los últimos años.
Ambas organizaciones señalaron que la violencia contra periodistas durante coberturas de seguridad revela vulnerabilidades persistentes en los mecanismos de protección y reiteraron el llamado a garantizar condiciones efectivas para que reporteras y reporteros puedan desempeñar su labor sin represalias.
