Durante 2025, México atravesó uno de sus años más violentos en términos de crueldad documentada, con más de 6,700 víctimas asociadas a hechos catalogados como atrocidades, una categoría que va más allá del homicidio doloso y se centra en la forma, el método y el mensaje de la violencia.
Los datos provienen de un informe anual elaborado por Causa en Común, una organización civil integrada por especialistas en seguridad pública, justicia y análisis institucional, que desde hace varios años mantiene un monitoreo independiente de la violencia extrema en el país.
A diferencia de las estadísticas oficiales, que agrupan los delitos por tipología penal, el seguimiento de Causa en Común se enfoca en cómo ocurre la violencia. Para ello, revisa de manera sistemática reportes periodísticos, comunicados de autoridades y registros públicos, con el objetivo de identificar patrones que suelen quedar diluidos en los conteos gubernamentales.
Bajo esta metodología, el informe documentó 4,783 hechos de extrema violencia a lo largo del año. Entre ellos se incluyen masacres, tortura, descuartizamientos, incineraciones, mutilaciones, ejecuciones múltiples y el abandono de cuerpos con signos de violencia prolongada o exposición pública.
Uno de los hallazgos más graves fue la localización de 301 fosas clandestinas en distintos puntos del país, muchas de ellas vinculadas a desapariciones previas. Los registros dan cuenta de hallazgos tanto en zonas rurales como en periferias urbanas, caminos secundarios, predios baldíos y áreas cercanas a centros poblados.
El informe también identificó asesinatos de mujeres cometidos con niveles extremos de violencia, varios de los cuales fueron clasificados como feminicidios con saña. Estos casos se caracterizaron por lesiones múltiples, tortura previa o la exhibición deliberada de los cuerpos, elementos que los distinguen de otros homicidios dolosos y que reflejan un componente adicional de crueldad.
En el análisis territorial, Sinaloa, Guanajuato y Guerrero concentraron el mayor número de atrocidades registradas durante 2025. En estas entidades se documentaron de forma recurrente ataques colectivos, enfrentamientos armados, ejecuciones múltiples y hechos de violencia cometidos en espacios públicos.
Otros estados como Michoacán, Jalisco y Zacatecas también mostraron una presencia constante de este tipo de hechos a lo largo del año, con episodios repetidos que incluyeron hallazgos de cuerpos desmembrados, asesinatos múltiples y violencia asociada a disputas criminales.
Causa en Común subraya que sus cifras no representan un universo cerrado. Una parte de la violencia extrema no se denuncia, otra no se hace pública y una más se clasifica de manera genérica dentro de otros delitos, lo que sugiere que la magnitud real del fenómeno podría ser mayor.
El informe documenta que las atrocidades de 2025 no se concentraron en un solo perfil de víctimas. Los hechos afectaron a civiles, mujeres, jóvenes, menores de edad y servidores públicos, y ocurrieron en viviendas, carreteras, bares, centros urbanos, caminos rurales y espacios de alta afluencia, evidenciando la dispersión territorial de la violencia extrema en el país.