México no cumplirá con la meta de reducir a la mitad la pobreza para 2030, como establece la Agenda 2030 de la ONU, si mantiene el ritmo actual de avance, de acuerdo con el reporte “Erradicar la pobreza. Rutas para un México libre de pobreza en un planeta vivible”, elaborado por una organización civil.
El análisis indica que, en la Ciudad de México, la reducción de la pobreza tomará al menos 11 años más, es decir, hasta 2036. Además, la erradicación total, entendida como que menos del 2 por ciento de la población viva en pobreza, tardaría 62 años en alcanzarse.
Paulina Gutiérrez, directora operativa de la organización, explicó que entre 2016 y 2024 la capital del país logró una reducción del 35 por ciento en los niveles de pobreza, pero que el avance se debe principalmente al aumento en los salarios y no al impacto de los programas sociales.
“El efecto de los programas sociales en la reducción de la pobreza es mínimo, de apenas un punto porcentual, y nulo en la pobreza extrema, pese a que el gasto se multiplicó por 4.5 en los últimos años”, afirmó.
El informe también alerta sobre retrocesos en indicadores clave. Entre 2016 y 2024, la carencia por acceso a servicios de salud aumentó de 20 a 22 por ciento, mientras que el rezago educativo entre jóvenes de 16 a 21 años creció de 20 a 26 por ciento.
La organización propuso tres pilares fundamentales para acelerar el combate a la pobreza:
- Construir alternativas económicas sustentables para grupos vulnerables como mujeres, jóvenes e indígenas.
- Fortalecer la capacidad institucional para garantizar derechos sociales como salud, educación, trabajo digno y cuidados.
- Transitar hacia una economía sostenible e incluyente que permita un desarrollo equilibrado con el medio ambiente.
Gutiérrez subrayó que, aunque los programas sociales benefician a cerca de dos millones de personas en la capital y en 2025 se les destinaron unos 9 mil millones de pesos, su impacto estructural es limitado. “El 75 por ciento de la mejora en los ingresos proviene del empleo, y solo tres de cada cien pesos del ingreso de los hogares pobres provienen de transferencias gubernamentales”, detalló.
El estudio concluye que la Ciudad de México requiere una estrategia integral que combine políticas de inclusión económica, inversión en capacidades productivas y fortalecimiento institucional, si quiere cumplir los compromisos internacionales de la Agenda 2030.