Los detalles menos visibles del espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX comenzaron a conocerse tras revelarse las condiciones laborales de cientos de figurantes que formaron parte del montaje escénico durante la presentación de Bad Bunny. Los participantes, quienes dieron vida a elementos decorativos del escenario, recibieron una compensación económica de 1,309 dólares cada uno por su trabajo durante los días previos y el día del partido.
Cada figurante obtuvo este pago, resultado de una tarifa por hora acorde con los lineamientos establecidos para eventos masivos en Estados Unidos durante 2026. El contrato contempló alrededor de 70 horas de trabajo, que incluyeron ensayos intensivos a lo largo de ocho días y la participación completa durante el evento celebrado en el Levi’s Stadium.
El papel asignado no estuvo exento de exigencias físicas. Los participantes utilizaron vestuarios con un peso cercano a los 18 kilogramos y debieron permanecer prácticamente inmóviles durante lapsos prolongados, siguiendo instrucciones precisas para no romper la ilusión visual del escenario. Entre las reglas establecidas figuraban el silencio absoluto y la restricción de movimientos innecesarios.
Alrededor de 500 personas, en su mayoría residentes de California, integraron este grupo de extras que contribuyó al despliegue visual del primer espectáculo de medio tiempo de la NFL interpretado completamente en español. Aunque la labor implicó un esfuerzo considerable, la remuneración fue considerada competitiva dentro del ámbito de producciones de gran escala.