En un mundo donde la hiperconectividad se ha convertido en la norma, la tendencia de retornar a los teléfonos tontos o “dumbphones” está ganando terreno en España.
Según estudios realizados por marcas comerciales como SPC, aproximadamente el 12.2 % de los usuarios ha cambiado su smartphone por dispositivos básicos, una alternativa que promete un detox digital.
La Encuesta sobre el Equipamiento y Uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación en los Hogares del INE revela que el 99.5 % de las viviendas en España poseen al menos un teléfono móvil, y el 85 % de los encuestados se conecta a internet múltiples veces al día.
El uso intensivo plantea serios riesgos, desde la ansiedad provocada por la constante necesidad de estar al tanto de las notificaciones, hasta la insomnio por el uso de pantallas antes de dormir.
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El contexto ha propiciado la aparición de mediadas restrictivas en comunidades y centros educativos con el objetivo de limitar el uso de smartphones durante las horas lectivas. A su vez, el Consejo de Ministros avanza en la regulación del acceso a redes sociales para menores.
Los dumbphones, que carecen de las funcionalidades complejas de los smartphones, ofrecen una alternativa atractiva tanto para jóvenes como para adultos que buscan simplificar la comunicación.
Con pantallas táctiles y una mayor duración de batería, viven con la nostalgia de los primeros móviles, permitiendo realizar llamadas y enviar mensajes sin distracciones.
“Recurrir a un dumbphone se presenta como una solución paradójica en la era digital, donde la tecnología, en lugar de aislar, puede ayudar a recuperar la conexión con lo esencial”, afirma un especialista en tecnología.
El movimiento no solo está respaldado por la búsqueda de la desconexión, sino por el deseo de reconfigurar las rutinas diarias y priorizar el bienestar personal.
Sin embargo, los expertos advierten que un cambio de dispositivo es solo un primer paso. La educación mediática y la toma de conciencia sobre el tiempo dedicado a los smartphones son necesarios para una desconexión efectiva.