Andrew y Tristan Tate, dos exkickboxers británico-estadounidenses que construyeron uno de los negocios de influencia digital más grandes del mundo a partir de cursos en línea, inversiones y un discurso sobre masculinidad que los convirtió en figuras profundamente polarizantes, fueron arrestados este fin de semana en Miami a petición de las autoridades del Reino Unido. La Fiscalía británica amplió la investigación que mantiene abierta desde hace años y presentó 38 nuevos cargos, con lo que ambos enfrentan ahora 59 acusaciones penales: 42 contra Andrew y 17 contra Tristan. Entre ellas figuran violación, trata de personas con fines de explotación sexual, agresiones sexuales y lesiones. Andrew también fue acusado de delitos relacionados con imágenes indecentes de menores y pornografía extrema. Reino Unido busca ahora su extradición para que ambos comparezcan ante los tribunales británicos.
Aunque hoy son conocidos por su presencia en internet, la trayectoria de los Tate comenzó en el deporte. Andrew, de 39 años, fue cuatro veces campeón mundial de kickboxing y alcanzó notoriedad en Reino Unido tras participar en Big Brother en 2016, del que fue expulsado cuando salió a la luz un video en el que golpeaba con un cinturón a una mujer. Él sostuvo que se trataba de una práctica consensuada. Junto con su hermano Tristan, también exkickboxer, trasladó su actividad al mundo digital y comenzó a vender cursos sobre inversiones, emprendimiento, criptomonedas y negocios en línea. A través de plataformas como Hustler’s University y posteriormente The Real World, construyeron una comunidad con cientos de miles de suscriptores de pago y una audiencia de millones de seguidores en redes sociales.
Su crecimiento estuvo acompañado de una creciente controversia. Andrew Tate convirtió en marca personal un discurso que defendía la superioridad masculina y sostenía que las mujeres debían asumir un rol subordinado dentro de las relaciones. Varias de esas declaraciones provocaron que Facebook, Instagram, TikTok y YouTube suspendieran sus cuentas por violar sus políticas sobre discursos de odio y contenido misógino. Pese a ello, continuó difundiendo su contenido a través de otras plataformas, especialmente X, donde conserva una de las audiencias más grandes entre los llamados influencers de la “manósfera”.
Los problemas judiciales comenzaron mucho antes de su detención en Rumania. Andrew fue denunciado en Reino Unido por presuntos delitos sexuales entre 2014 y 2015. En ese momento la Fiscalía decidió no presentar cargos al considerar que la evidencia disponible no era suficiente. Sin embargo, la investigación nunca desapareció. Durante los últimos años la Policía de Bedfordshire reunió nuevos testimonios y elementos de prueba que llevaron a la Fiscalía de la Corona a reabrir el expediente y ampliar de forma considerable la acusación.
La nueva imputación incorpora cuatro presuntas víctimas adicionales y eleva a siete el número de mujeres incluidas en el caso británico. Según la acusación, los hechos investigados ocurrieron entre 2010 y 2017. Andrew enfrenta siete cargos adicionales por violación, tres por facilitar la trata de personas con fines de explotación sexual, tres por lesiones y diecinueve relacionados con material sexual ilícito. Tristan fue acusado de dos cargos de violación, uno de agresión sexual y tres por facilitar la explotación sexual de mujeres.
Mientras esa investigación avanzaba en Reino Unido, los hermanos quedaron bajo otra investigación independiente en Rumania. En diciembre de 2022 fueron detenidos bajo sospecha de integrar una organización criminal dedicada a captar mujeres mediante falsas relaciones sentimentales para producir contenido sexual con fines comerciales. La Fiscalía rumana los acusa de trata de personas, violación y delincuencia organizada. Aunque posteriormente obtuvieron autorización para abandonar el país mientras continúa el proceso, esa causa permanece abierta y recientemente fue ampliada con nuevas líneas de investigación relacionadas con presunto lavado de dinero.
La detención realizada en Miami responde exclusivamente a la solicitud presentada por Reino Unido. Un tribunal estadounidense deberá determinar si autoriza la extradición para que ambos enfrenten primero el proceso penal británico. Paralelamente, las investigaciones en Rumania seguirán su curso. Los hermanos Tate niegan todas las acusaciones y sostienen que son víctimas de una persecución política y judicial, una postura que han mantenido desde que comenzaron los primeros procedimientos en su contra.