Los Seahawks recuperan la gloria con triunfo contundente ante los Patriots
evangelio | 9 febrero, 2026

Los Seattle Seahawks volvieron a lo más alto de la NFL tras imponerse con claridad 29-13 a los New England Patriots y levantar el trofeo del Super Bowl, un título que no conseguían desde la temporada 2014. El encuentro, disputado en Santa Clara, California, confirmó el dominio del equipo del noroeste, que llegó como favorito y respaldó esa condición con una defensa implacable.

La unidad defensiva de Seattle fue clave para frenar las aspiraciones de unos Patriots que buscaban su primer campeonato desde la salida de Tom Brady en 2020. El equipo de Nueva Inglaterra, finalista inesperado, aspiraba además a conquistar su séptimo anillo para convertirse en la franquicia más ganadora de la historia de la liga, pero terminó viviendo una noche cuesta arriba desde el arranque.

El pateador Jason Myers fue una de las figuras del partido al establecer un récord en el Super Bowl con cinco goles de campo, ampliando constantemente la ventaja de los Seahawks. Por su parte, Andy Borregales hizo historia al convertirse en el primer venezolano en disputar una final de la NFL, al anotar el punto extra del único touchdown de los Patriots, cuando el marcador ya reflejaba un contundente 19-0.

En el duelo de mariscales de campo, el joven Drake Maye lanzó para 295 yardas y dos touchdowns, pero sus dos intercepciones resultaron decisivas ante un rival que no perdonó errores. A sus 23 años, Maye aspiraba a convertirse en el quarterback más joven en ganar un Super Bowl, un logro que finalmente quedó en manos de Sam Darnold. El pasador de Seattle, de 28 años, completó 202 yardas y un envío de anotación, coronando una carrera marcada por constantes dudas y cambios de equipo antes de consolidarse con los Seahawks.

La victoria también tuvo sabor a revancha para Seattle, que se desquitó de la derrota sufrida ante los Patriots de Tom Brady en el Super Bowl de 2015.

Más allá del emparrillado, el Super Bowl LX también quedó marcado por un espectáculo de medio tiempo que capturó la atención global. Bad Bunny encabezó un show cargado de identidad latina y estética caribeña, transformando el Levi’s Stadium en una celebración de Puerto Rico, con la participación especial de figuras como Lady Gaga y Ricky Martin.

Uno de los momentos más comentados de la noche fue la representación y confirmación posterior, de una boda real durante el espectáculo. En plena actuación, una pareja contrajo matrimonio ante millones de espectadores, con el propio Bad Bunny como testigo y firmante del acta, en una escena que combinó música, baile y una puesta en escena que evocó una plaza tropical al aire libre.

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