Los títeres, más vivos que nunca
evangelio | 5 diciembre, 2024

Es la tarde del miércoles 4 de diciembre y el teatro Matamoros luce una muy buena entrada. La mayoría de sus asistentes son niñas y niños, todos menores de ocho años y todos emocionados con ver un espectáculo de marionetas que les cuentan la historia de Francisco Gabilondo Soler, mejor conocido como Cri-Cri.

En pleno 2024 y con la tecnología avasallando la vida cotidiana de los menores, se podría pensar que este personaje mexicano surgido en la década de los 30 del siglo pasado ya no tendría nuevas audiencias, pero conforme avanza el espectáculo queda claro que el “Grillito Cantor” no pierde vigencia, aun entre los niños de la generación Alfa.

La producción, que es reforzada con imágenes y animaciones vanguardistas, está encabezada por Andrea Finck, directora y fundadora del Festival Internacional de Títeres, que en este año llega a las 20 ediciones con una serie de presentaciones no solo en Morelia, sino en varios municipios de Michoacán.

En entrevista, destaca el esfuerzo que ha significado que el festival siga vigente tras dos décadas, tiempo que han compartido con otros titiriteros de México y otros países.

“Hemos tenido una cantidad de países invitados que, cuando hacemos un recuento, decimos bueno, creo que ha valido la pena, ¿no? Y a tanto público que se ha impactado, que no solamente aquí en Morelia, sino que hemos podido ir a muchos municipios de Michoacán, a las tenencias, a las colonias, a las escuelas”, relata.

En 20 años el encuentro conocido como Titerelia ha tenido la oportunidad de expandirse a otras entidades del país, pero sobre todo, ha logrado mantenerse como un proyecto gestado desde la independencia.

En esta oportunidad pudieron ser beneficiarios del programa Apoyo a Festivales Culturales y Artísticos (Profest), lo que les permite ofrecer más de 50 funciones, la mayoría gratuitas, e impactar a poblaciones vulnerables.

El arte de los títeres, dice Finck, está vivo, con presencia en estados como Sinaloa, Querétaro, CDMX, Morelos, Guanajuato o Veracruz, donde se han reunido con otros colegas.

“Somos pocos los que hacemos títeres y es mucha la población a la que tenemos que atender”, añade, recordando la importancia de que la oferta no se reduzca a festivales, sino que sea permanente, como ya lo hacen con el Espacio Cultural Arte Libre.

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Dedicarse a este oficio no es sencillo: para empezar, no hay escuelas especializadas ni títulos académicos, además de que el titiritero debe aprender muchas técnicas escénicas: actuar, dirigir, ser escenógrafo, dramaturgo, iluminador, músico y desde luego construir a las marionetas y todo su entorno.

“Nos vamos formando en el camino”, señala, y recuerda el trabajo que le costaba en sus inicios hacer las prendas para sus primeros personajes. Pero ante todo, el títere es la imaginación del artista, porque diseñarlo solo es una técnica, una manualidad, “el títere es un títere hasta que comienza a tener vida propia”.

Asociado hace ocho años, Olivier Briz es una pieza fundamental para el festival, donde se desempeña como director de Planeación y Desarrollo.

“El trabajo que hemos logrado consolidar es darle una forma definitiva como uno de los festivales más importantes que se hacen en el mundo de títeres. Es muy importante resaltar que la organización que tiene este festival permite llegar no solo a todos los rincones, sino también atender distintos públicos”, afirma.

Destaca que en sus años de vida, Titerelia ha invitado a artistas de prácticamente todo el  mundo; “tan lejanos como Egipto, pero también de Brasil, de Europa, de Estados Unidos”.

Y añade que se han preocupado por montar espectáculos incluso para personas en su primera infancia, de tal forma que niños de cero a cinco años ya han acudido a conocer a los títeres.

Otro aspecto que resalta es el carácter formativo del festival, que este año tendrá como invitado a Carlos Converso, uno de los mejores titiriteros de México, quien ofrece un taller para especializarse en el oficio.

Andrea Finck recuerda que tras sus años de estudiante de música en el Conservatorio de las Rosas hizo su propia escuela dirigida a menores, pero aquellas clases no lograban mantener la atención completa de los pupilos.

Una de sus compañeras le sugirió montar un show de títeres y entonces todo cambió, pues en la primera función ante más de 300 niños lograron tener su atención todo el tiempo.

“Cuando un títere le habla a un niño de cualquier edad, lo cautiva, lo enamora, porque te lleva a un mundo fantástico, un mundo que te atrapa en la imaginación, que te da la oportunidad de creer, de soñar, de imaginar y de entender”, resalta.

Andrea habla, desde la experiencia propia, esa que la hizo dedicarse a esto de tiempo completo: “Es increíble cómo el arte de los títeres atrapa a todos. Y me atrapó a mí. Desde entonces, yo dejé mi carrera de músico y me convertí en titiritera y me dije: esto es lo mío, porque a mí me encanta trabajar con los niños y encontré el elemento que me daba esta magia que solo sucede con el arte de los títeres”.

El Festival Internacional de Títeres continuará hasta el próximo 8 de diciembre y sus funciones pueden consultarse en su página oficial de Facebook.

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