El presidente de Francia, Emmanuel Macron, y su homólogo de Corea del Sur, Lee Jae-myung, acordaron trabajar de manera conjunta para contribuir a la reapertura del estrecho de Ormuz, una de las rutas clave para el comercio energético mundial.
El acuerdo se dio durante una cumbre celebrada en Seúl, en el marco de la primera visita de Macron a Corea del Sur desde que asumió el cargo en 2017, como parte de una gira por Asia que incluyó también a Japón.
Durante el encuentro, ambos líderes coincidieron en la necesidad de estabilizar la situación en Medio Oriente y reducir el impacto económico global derivado del conflicto en la región. En una comparecencia conjunta, subrayaron su intención de cooperar para garantizar la seguridad marítima en el estrecho, por donde transita cerca de una quinta parte del petróleo mundial.
“Necesitamos garantizar la reapertura del estrecho de Ormuz”, señaló Macron, quien también planteó la urgencia de establecer condiciones internacionales para disminuir la escalada del conflicto.
Por su parte, Lee afirmó que ambos gobiernos ratificaron su compromiso de trabajar en conjunto para asegurar el flujo energético, aunque no se detallaron las acciones específicas que se implementarán.
En paralelo, funcionarios de ambos países firmaron acuerdos de cooperación en áreas estratégicas como energía, tecnología y cadenas de suministro de combustible nuclear, además de proyectos conjuntos en energía eólica marina y minerales críticos.
El contexto de la reunión coincide con las recientes declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha presionado a sus aliados para involucrarse en la reapertura del estrecho, al tiempo que cuestiona su falta de respaldo en la ofensiva contra Irán.
Corea del Sur ha reforzado en los últimos años su estrategia energética, buscando ampliar la producción nuclear y acelerar la transición hacia fuentes renovables, en medio de la volatilidad generada por el conflicto y su alta dependencia de importaciones de combustibles fósiles.
Aunque Macron descartó que una intervención militar sea una opción viable para reabrir la vía marítima, ambos gobiernos coincidieron en la necesidad de buscar soluciones diplomáticas que permitan reducir la tensión y garantizar la estabilidad en una de las rutas más estratégicas del mundo.