María Guadalupe Herrera Díaz, una madre buscadora, llegó al Rancho Izaguirre en Teuchitlán, Jalisco, con la esperanza de encontrar pistas sobre el paradero de su hija, María de los Ángeles González Herrera, desaparecida el 7 de diciembre de 2020 en Aguililla, Michoacán.
María de los Ángeles, madre de una niña que aún pregunta por ella, había viajado de Tepic, Nayarit, a Michoacán para vacacionar con familiares cuando se perdió el contacto con ella.
Tras la desaparición de su hija, el expediente de investigación fue transferido de la Fiscalía de Nayarit a la Fiscalía de Michoacán, sin embargo, desde entonces, no ha habido avances significativos en el caso.
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Las autoridades de Michoacán argumentan que la violencia en la región impide la realización de búsquedas en campo, lo que ha limitado los esfuerzos de María Guadalupe para encontrar a su hija.
Ante esta situación, María Guadalupe solicita el apoyo de las fiscalías de Michoacán y Jalisco para realizar búsquedas en el Rancho Izaguirre y sus alrededores, así como en territorio michoacano, con la esperanza de obtener alguna pista sobre el paradero de María de los Ángeles.
Su petición se suma a la de muchos otros familiares que buscan a sus seres queridos en un contexto de creciente violencia y desapariciones en el país.
El Rancho Izaguirre es señalado como un posible campo de exterminio utilizado por el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), luego de que colectivos de búsqueda encontraron en el lugar alrededor de 200 pares de zapatos, restos humanos calcinados y tres crematorios clandestinos.