El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, acusó al presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, de consolidar una dictadura, luego de que el mandatario anunciara que en el país no volverán a celebrarse elecciones.
A través de un comunicado, Rubio afirmó que Ortega abandonó cualquier apariencia de legitimidad democrática y señaló que el pueblo nicaragüense debe tener el derecho de elegir libremente a sus gobernantes. El funcionario estadounidense sostuvo que la decisión representa un nuevo paso en el deterioro de las instituciones democráticas y en la concentración del poder por parte del gobierno sandinista.
La reacción de Washington ocurrió después de que, durante el acto por el 47 aniversario de la Revolución Sandinista, Ortega asegurara que en Nicaragua no habrá más elecciones y anunciara que impulsará reformas para impedir que, según sus palabras, “golpistas” y “vendepatrias” vuelvan a disputar el poder político.
Daniel Ortega gobierna Nicaragua desde 2007 y, tras una reforma constitucional aprobada en 2025, comparte la figura de la copresidencia con su esposa, Rosario Murillo, además de contar con un periodo presidencial ampliado a seis años. Organismos internacionales y gobiernos occidentales han cuestionado reiteradamente al régimen por la persecución de opositores, el encarcelamiento de críticos, el cierre de medios de comunicación y las restricciones a las libertades civiles.
Rubio reiteró que Estados Unidos continuará respaldando al pueblo nicaragüense y mantendrá la presión diplomática contra el gobierno de Ortega, al que responsabilizó de eliminar los mecanismos democráticos y consolidar un régimen autoritario.