El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha señalado que México debe intensificar sus esfuerzos para combatir a los cárteles y frenar el tráfico de drogas hacia territorio estadounidense, una postura que mantiene la presión de Washington sobre la estrategia de seguridad del gobierno de Claudia Sheinbaum.
Rubio planteó esta exigencia durante la reunión que sostuvo en agosto con el canciller mexicano Roberto Velasco. El funcionario estadounidense pidió medidas decisivas para detener el tráfico de fentanilo y otras drogas, desmantelar organizaciones criminales y reducir el flujo de armas hacia los grupos delictivos.
La postura estadounidense contrasta con la posición del gobierno mexicano, que sostiene que existe cooperación bilateral y ha señalado avances en el combate al narcotráfico, además de exigir a Estados Unidos mayores resultados contra el tráfico ilegal de armas que abastece a organizaciones criminales en México.
La administración de Donald Trump ha mantenido una política de presión sobre México desde el inicio de su segundo mandato. Washington designó a varios cárteles mexicanos como organizaciones terroristas extranjeras y ha planteado una mayor coordinación para debilitarlos.
Tras el encuentro entre Rubio y Velasco, la cancillería mexicana destacó avances en seguridad, particularmente contra el tráfico de drogas y armas y la delincuencia organizada transnacional.
El intercambio refleja las diferencias que persisten entre ambos gobiernos sobre la dimensión de los resultados alcanzados y las responsabilidades que corresponden a cada país en el combate al crimen organizado.