El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, elevó este jueves el tono contra el exmandatario cubano Raúl Castro al calificarlo públicamente como un “fugitivo” de la justicia estadounidense, luego de que fiscales federales presentaran cargos penales por el derribo de dos avionetas civiles en 1996.
Aunque evitó detallar si Washington buscará capturarlo o solicitar su extradición, Rubio sostuvo que las acusaciones representan un intento por llevar justicia a las familias de las cuatro víctimas estadounidenses que murieron en el ataque ocurrido hace casi tres décadas.
El caso está relacionado con el derribo de dos aeronaves de la organización “Hermanos al Rescate”, integrada por exiliados cubanos en Miami. Las avionetas fueron destruidas por cazas cubanos en febrero de 1996 mientras sobrevolaban aguas internacionales, según la versión de Estados Unidos.
De acuerdo con la acusación presentada por el Departamento de Justicia, Raúl Castro (quien entonces era ministro de Defensa de Cuba) habría participado en la planeación y autorización de la operación militar. Los cargos incluyen conspiración para asesinar ciudadanos estadounidenses, asesinato y destrucción de aeronaves.
La ofensiva judicial ocurre en medio del endurecimiento de la política de Washington hacia La Habana bajo la administración de Donald Trump, que en los últimos meses ha incrementado la presión económica y diplomática sobre el gobierno cubano.
Rubio, hijo de inmigrantes cubanos y uno de los funcionarios más críticos del régimen de la isla, afirmó además que las posibilidades de alcanzar un acuerdo negociado con Cuba son actualmente “muy bajas”.
Por su parte, el gobierno cubano ha rechazado las acusaciones y las considera una medida con motivaciones políticas. Medios internacionales reportaron que el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, condenó la imputación y defendió la actuación de Cuba en el incidente de 1996.