En un movimiento que podría repercutir en la cooperación bilateral entre Estados Unidos y México, el secretario de Estado, Marco Rubio, ordenó la suspensión inmediata del financiamiento destinado a apoyar el Plan Mérida, una iniciativa que desde 2008 ha buscado fortalecer la lucha de México contra el narcotráfico.
La decisión se inscribe en un amplio congelamiento de toda ayuda exterior durante 90 días, conforme a una directiva del presidente Donald Trump.
Rubio emitió el viernes un memorándum a embajadas y consulados de Estados Unidos, informando que durante este periodo no se destinarán recursos al exterior, salvo en dos excepciones: ayuda militar a Israel y Egipto, y asistencia alimentaria de emergencia junto con costos administrativos necesarios.
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Entre las partidas afectadas por el cese de financiamiento se encuentra la ayuda vital a Ucrania y Taiwán.
Aunque no mencionó a México específicamente, el congelamiento de fondos incluye recursos dirigidos a la Agencia de Ayuda al Exterior (USAID), que ha sido clave en la implementación del Plan Mérida.
La acción se justifica bajo la premisa de que gran parte de la ayuda exterior no alinea con los intereses estadounidenses, una postura defendida por el presidente Trump.
Rubio, quien previamente criticó la capacidad del gobierno mexicano para controlar el narcotráfico, está preparando su primera gira internacional, que abarca varios países centroamericanos y República Dominicana.