La Secretaría de Marina llevó a cabo dos simulacros controlados en el recinto portuario de Veracruz, con el objetivo de reforzar la coordinación interinstitucional ante escenarios de riesgo, sin que estas acciones representaran peligro para la población.
Los ejercicios se realizaron en conjunto con la Administración del Sistema Portuario Nacional, la Capitanía de Puerto (UNAPROP) y la Secretaría de Seguridad Pública estatal, como parte de las estrategias para fortalecer la seguridad marítima y portuaria.
El primer simulacro planteó un incidente de seguridad dentro de las instalaciones portuarias, donde se simuló la presencia de personas armadas que mantenían retenidos a civiles. Ante este escenario, se activaron de inmediato los protocolos correspondientes, elevando el nivel de protección y estableciendo un mando coordinado bajo el Sistema de Comando de Incidentes.
Durante la operación, la Unidad Naval de Protección Portuaria implementó perímetros de seguridad y control de accesos estratégicos. Las maniobras incluyeron reconocimiento del área, intervención táctica y rescate de personas, lo que permitió evaluar tiempos de respuesta, capacidad de despliegue y toma de decisiones en situaciones críticas.
El segundo ejercicio simuló la llegada de un buque mercante con presunta carga radiológica y personas armadas a bordo, lo que derivó en la activación del Comité de Seguridad del Puerto y la elevación del nivel de protección a grado máximo.
En este caso, se desplegó un Puesto de Mando Móvil y participaron células especializadas en riesgos Químico, Biológico, Radiológico y Nuclear (QBRN), así como equipos de intervención táctica. Las acciones contemplaron el abordaje del buque, la liberación de rehenes y la neutralización de amenazas.
Asimismo, personal especializado realizó la localización, identificación y contención de materiales peligrosos bajo estrictos protocolos de seguridad, garantizando la protección tanto del personal como del entorno portuario.
Ambos simulacros fueron diseñados y supervisados bajo estándares rigurosos, con la finalidad de perfeccionar procedimientos y detectar áreas de mejora en la respuesta institucional.