Los incendios forestales que afectan al departamento de Gironda, en el suroeste de Francia, continúan fuera de control y obligaron a las autoridades a elevar a 220 mil el número de personas evacuadas, mientras las llamas avanzan hacia zonas cercanas a la ciudad de Burdeos.
De acuerdo con las autoridades francesas, el fuego ha consumido alrededor de 42 mil hectáreas y ha destruido cientos de viviendas, favorecido por las altas temperaturas, la baja humedad y los fuertes vientos, que dificultan las labores de contención. La emergencia es considerada una de las más graves registradas en el país en las últimas décadas.
Durante la noche fueron ordenadas nuevas evacuaciones preventivas en varias localidades cercanas a Burdeos, debido al cambio en la dirección del viento, que reactivó el avance del incendio y elevó el riesgo para zonas habitadas e infraestructura estratégica.
Para enfrentar la emergencia, Francia desplegó a miles de elementos entre bomberos, militares y cuerpos de seguridad, además de un amplio operativo aéreo con aviones y helicópteros especializados en el combate de incendios forestales. El presidente Emmanuel Macron agradeció el apoyo internacional y llamó a mantener la coordinación para controlar los siniestros.
Además del megaincendio en Gironda, las autoridades mantienen activos otros focos en distintas regiones del país, mientras continúan las evacuaciones y las restricciones de movilidad para proteger a la población.