La organización Médicos Sin Fronteras (MSF) alertó que la situación del brote de ébola en la provincia de Ituri, en la República Democrática del Congo, es “profundamente alarmante” a dos semanas de haberse declarado la epidemia, al señalar limitaciones críticas en la capacidad de respuesta sanitaria y en el acceso a insumos médicos.
MSF advirtió que la limitada capacidad para realizar pruebas diagnósticas, junto con el cierre de fronteras y aeropuertos en la región, ha retrasado la llegada de suministros médicos esenciales, ayuda humanitaria y personal especializado, lo que complica el control del brote.
La organización señaló que la magnitud de los casos y la rapidez de propagación superan la capacidad actual de respuesta, mientras que numerosos centros de salud en comunidades afectadas operan bajo condiciones de saturación.
De acuerdo con datos de la agencia de salud pública de la Unión Africana, el brote ha provocado cientos de muertes sospechosas y más de mil casos en investigación, en una de las epidemias más complejas registradas en la región en los últimos años.
MSF también advirtió que aún existen cientos de muestras sin analizar, lo que impide conocer con precisión la verdadera dimensión del brote, y destacó la necesidad de ampliar de inmediato la capacidad de diagnóstico y reforzar la coordinación internacional.
La organización subrayó además la importancia de una respuesta basada en el trabajo conjunto con las comunidades locales, para fortalecer la confianza, reducir la desinformación y facilitar el acceso a la atención médica.
El brote corresponde a la cepa Bundibugyo del ébola, con una tasa de letalidad estimada entre el 30% y el 50%, y sin vacuna ni tratamiento específico autorizado, lo que mantiene el riesgo elevado en África subsahariana.