Documentos judiciales presentados en Estados Unidos señalan que Meta Platforms ocultó evidencia interna sobre los efectos negativos que sus redes sociales tendrían en la salud mental de los usuarios.
Según la documentación, la empresa canceló en 2020 una investigación interna conocida como Project Mercury, desarrollada en colaboración con la consultora Nielsen. Los resultados del estudio indicaban que usuarios que suspendían el uso de Facebook durante una semana reportaban una disminución en síntomas de depresión, ansiedad y sentimientos de soledad, lo que sugería un impacto directo de la plataforma en el bienestar emocional.
A pesar de estos hallazgos, la compañía decidió interrumpir el proyecto y desestimar sus conclusiones. De acuerdo con la demanda, la justificación interna fue que los resultados estaban influenciados por un supuesto sesgo “negativo” derivado de la cobertura mediática hacia la empresa, argumento que generó inquietud entre parte del personal involucrado en la investigación.
Los documentos judiciales refieren que, al interior de Meta, algunos empleados compararon esta decisión con prácticas históricas de la industria tabacalera, que durante décadas minimizó o ocultó evidencia científica sobre los daños del consumo de cigarrillos. Investigadores científicos de la propia compañía habrían defendido la validez metodológica del estudio y la existencia de una relación causal entre el uso de las plataformas y el deterioro del bienestar psicológico.
La demanda también sostiene que Meta proporcionó información falsa al Congreso de Estados Unidos al asegurar que no contaba con la capacidad de medir si sus productos resultaban perjudiciales para adolescentes, pese a disponer de estudios internos que apuntaban en esa dirección. Facebook e Instagram, ambas plataformas pertenecientes a Meta, han sido objeto de creciente escrutinio internacional por su impacto social y actualmente se encuentran prohibidas en Rusia bajo la clasificación de organizaciones extremistas.