El secretario de Economía, Marcelo Ebrard Casaubón, informó que la próxima ronda de negociaciones del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) se realizará durante la primera semana de septiembre en Washington, con el objetivo de asegurar que México mantenga un trato preferencial dentro del acuerdo comercial con Estados Unidos.
El anuncio se produce en medio de la revisión del tratado y de la creciente tensión comercial con el gobierno estadounidense, que ha impulsado nuevos aranceles para decenas de socios comerciales. Ebrard sostuvo que la prioridad del gobierno mexicano es preservar las ventajas arancelarias y la certidumbre para las exportaciones nacionales, especialmente en sectores estratégicos como el automotriz, acero, aluminio y agricultura.
La Secretaría de Economía confirmó que esta será una cuarta ronda de diálogo bilateral con Estados Unidos dentro del proceso de revisión del T-MEC, luego de las conversaciones sostenidas entre el 21 y el 23 de julio en la Ciudad de México con el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer. Las discusiones han incluido temas de seguridad económica, reglas de origen, condiciones laborales y acceso preferencial a mercados.
Ebrard señaló que el propósito central es que México continúe siendo el país con mejor tratamiento comercial en América del Norte, aprovechando las disposiciones del T-MEC que permiten que una gran parte de las exportaciones mexicanas ingrese a Estados Unidos sin pagar aranceles siempre que cumplan con las reglas de origen establecidas en el tratado.
De acuerdo con el funcionario, alrededor del 85 por ciento de las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos mantiene actualmente acceso libre de aranceles bajo el esquema del T-MEC, pese a las nuevas medidas comerciales anunciadas por Washington. Reuters reportó que el gobierno mexicano considera que los cambios arancelarios estadounidenses no modificarán, por ahora, el tratamiento efectivo que reciben la mayoría de los productos mexicanos cubiertos por el acuerdo.
La nueva ronda de septiembre será clave porque se desarrollará después de que Estados Unidos defina una resolución comercial prevista para agosto, la cual podría influir en el rumbo de las negociaciones. Ebrard reconoció recientemente que el escenario es complejo y que las conversaciones con Washington se han convertido en una “batalla semanal” para proteger los intereses de la industria mexicana.
El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum ha insistido en que buscará una negociación que otorgue certidumbre a los inversionistas y preserve la integración económica de América del Norte, evitando sorpresas arancelarias que afecten la competitividad de México frente a otros