El gobierno de México impulsa una estrategia orientada a incrementar la producción nacional de gas natural con el objetivo de disminuir la dependencia del suministro extranjero, principalmente proveniente de Estados Unidos, en un escenario donde la demanda energética del país continúa en aumento y la oferta interna ha mostrado limitaciones en los últimos años.
De acuerdo con reportes de medios nacionales y especializados, la administración federal ha reconocido que actualmente una proporción significativa del gas natural consumido en el país es importado, con estimaciones que sitúan esta dependencia en alrededor del 75 por ciento del total, lo que equivale a más de seis mil millones de pies cúbicos diarios provenientes del exterior. Esta situación ha sido atribuida a la caída en la producción nacional y al crecimiento sostenido de la demanda, particularmente en el sector eléctrico e industrial.
Ante este panorama, las autoridades han planteado la necesidad de fortalecer la producción interna mediante el desarrollo de nuevos proyectos de exploración y extracción, así como el aprovechamiento de recursos disponibles en territorio nacional, en coordinación con Petróleos Mexicanos, que mantiene un papel central en la política energética del país. Estas acciones buscan avanzar hacia una mayor autosuficiencia energética y reducir la exposición a factores externos que puedan afectar el suministro.
La dependencia del gas importado se ha intensificado en los últimos años, alcanzando niveles históricos en 2025, cuando las compras externas cubrieron cerca del 76 por ciento de la demanda nacional, impulsadas en gran medida por el consumo en plantas de generación eléctrica, donde este combustible representa una fuente clave para la producción de energía. Expertos señalan que esta situación también responde a limitaciones en infraestructura, almacenamiento y desarrollo de campos nacionales.
Además, el uso del gas natural se ha consolidado como un elemento fundamental en la matriz energética del país, al ser utilizado en más del 60 por ciento de la generación eléctrica, lo que incrementa la relevancia de garantizar un suministro estable y suficiente para sostener la actividad económica y el funcionamiento de diversos sectores productivos.
Las autoridades han señalado que el fortalecimiento de la producción nacional forma parte de una estrategia de largo plazo que incluye inversiones en infraestructura, exploración de nuevos yacimientos y posibles ajustes en la política energética, con el fin de equilibrar la seguridad energética con los objetivos de desarrollo económico y sostenibilidad.
El planteamiento se da en un entorno donde la creciente demanda y la alta dependencia de importaciones han sido identificadas como uno de los principales desafíos del sector energético mexicano, por lo que el aumento en la producción de gas se perfila como una de las prioridades para los próximos años.