Un total de 37 personas vinculadas a organizaciones criminales fueron trasladadas este martes de México a Estados Unidos para enfrentar procesos judiciales por delitos como tráfico de drogas y delincuencia organizada. Los implicados se encontraban recluidos en distintos centros penitenciarios del país y eran requeridos por autoridades estadounidenses.
El operativo incluyó traslados aéreos hacia diversas ciudades de la Unión Americana, entre ellas Washington, Houston, Nueva York, Pensilvania, San Antonio y San Diego. Las acciones se realizaron como parte de los acuerdos de cooperación bilateral entre ambos países en materia de seguridad y combate al crimen organizado.
Entre los trasladados figuran perfiles considerados de alto impacto dentro del narcotráfico. Destaca Ricardo González Sauceda, alias “El Ricky”, señalado como líder regional del Cártel del Noreste con operaciones en Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, quien fue enviado a San Antonio, Texas. También fue entregado Pedro Inzunza Noriega, conocido como “El Señor de la Silla”, identificado como integrante clave del grupo de los Beltrán Leyva y trasladado a San Diego, California.
En la lista aparecen además Juan Pablo Bastidas Erenas, “Payo Zurita”, operador logístico de los Beltrán Leyva; Armando Gómez Núñez, “Delta 1”, líder de una célula ligada al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG); y Daniel Alfredo Blanco Joo, “El Cubano”, operador del Cártel del Pacífico y objetivo prioritario del FBI. Este último fue llevado a Houston.
Uno de los nombres que más llamó la atención fue el de Abraham Oseguera Cervantes, “Don Rodo”, hermano de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, líder del CJNG, lo que refuerza la ofensiva contra las estructuras familiares y financieras de los cárteles.
De acuerdo con autoridades de seguridad, con este traslado suman ya 92 personas consideradas criminales de alto perfil enviadas a Estados Unidos durante la actual administración, en un intento por reducir la capacidad operativa de los grupos delictivos y su impacto violento en el país.
El envío de estos presuntos criminales ocurre en medio de una estrecha coordinación entre México y Estados Unidos, en un contexto marcado por la presión internacional para frenar el tráfico de drogas y el fortalecimiento de las redes criminales transnacionales.