Un avión de la Secretaría de Marina aterrizó en Galveston, Texas, para traer de vuelta a México los restos de los connacionales que perdieron la vida en el accidente aéreo ocurrido el pasado 22 de diciembre. El traslado se realizó luego de que concluyeran los procesos forenses y legales en Estados Unidos.
La operación fue coordinada entre autoridades mexicanas y estadounidenses, así como con personal consular, con el fin de asegurar que la repatriación se lleve a cabo bajo estándares internacionales y con respeto a las víctimas. La aeronave naval fue habilitada específicamente para esta misión, como parte del apoyo brindado a las familias afectadas.
Una vez que los restos ingresen al país, deberán cumplir con los trámites sanitarios, legales y administrativos que marca la normativa mexicana. Posteriormente, serán entregados a sus familiares para que puedan realizar los servicios funerarios correspondientes.
Durante todo el proceso, la Secretaría de Marina ha mantenido comunicación constante con la Secretaría de Relaciones Exteriores y con los deudos, con el objetivo de agilizar los procedimientos y ofrecer acompañamiento en un momento particularmente complejo.
Hasta ahora, no se ha informado a qué puntos del país serán trasladados los cuerpos, ya que esto dependerá de las gestiones específicas de cada caso. El accidente aéreo movilizó a diversas dependencias de ambos países y puso en marcha una coordinación binacional que, según autoridades, busca garantizar un trato digno y respetuoso a las víctimas y sus familias.