Las cifras oficiales indican que durante 2025 se decomisaron 3,255 tractocamiones y 1,017 vehículos cisterna en territorio mexicano, lo que representa un aumento exponencial en comparación con los 541 vehículos cisterna incautados en 2024 y los 273 de 2023. Esta tendencia sugiere un mayor uso de transporte de carga pesada por parte de grupos delictivos para actividades ilícitas.
Los vehículos están siendo utilizados no solo para el robo de combustible, sino también para el trasiego de precursores químicos y drogas sintéticas, como la metanfetamina líquida. La detección se ha optimizado mediante el empleo de tecnología de rayos X, binomios caninos y el procesamiento de denuncias anónimas, lo que permite identificar modificaciones ocultas en las estructuras de los remolques sin necesidad de descargar la carga completa.
Junto con el tráfico de sustancias, el robo al autotransporte de carga mantiene al país como uno de los cinco con mayor riesgo a nivel mundial en este delito. Los datos reflejan la adaptación de las organizaciones criminales en el uso de infraestructura logística para sus operaciones, así como la intensificación de los operativos de interdicción por parte de las autoridades.