México no acompañó la resolución aprobada este viernes por la Organización de los Estados Americanos (OEA) sobre la situación política y de derechos humanos en Nicaragua, al considerar que no debe tratarse como un asunto que represente una amenaza para la seguridad hemisférica.
El representante mexicano ante la OEA, Alejandro Encinas, señaló que el gobierno de México tampoco respaldará acciones que puedan convertir un tema de derechos humanos en uno de seguridad, además de rechazar cualquier intento de intervención extranjera en Nicaragua.
La resolución aprobada por la OEA solicita a las autoridades nicaragüenses adoptar medidas para restablecer el espacio cívico y las libertades de expresión, asociación, religión y reunión pacífica.
También exige la liberación incondicional de los presos políticos, información sobre personas desaparecidas y la restitución de la nacionalidad y derechos civiles a quienes fueron privados de ellos de manera arbitraria.
Otro de los puntos plantea crear las condiciones para celebrar elecciones libres, justas e inclusivas, con una administración electoral independiente y observación internacional. El documento también demanda recuperar la independencia de las instituciones y la separación de poderes.
Como parte del seguimiento, la OEA acordó crear un grupo ministerial que tendrá hasta 60 días para presentar recomendaciones sobre posibles acciones diplomáticas y jurídicas que no impliquen el uso de la fuerza.
México, de acuerdo con la postura expuesta por Encinas, planteó que la situación debe abordarse mediante el diálogo, la cooperación y el desarrollo, al tiempo que manifestó su rechazo a cualquier intervención extranjera.
Nicaragua no participó en la reunión debido a que abandonó la OEA en 2023. La resolución fue impulsada, entre otros países, por Argentina, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Estados Unidos, Paraguay, Perú y República Dominicana.