La aviación mexicana enfrenta esta semana una revisión clave por parte de Estados Unidos, luego de que la Administración Federal de Aviación (FAA) inició una evaluación para determinar si México mantiene las condiciones necesarias para conservar la Categoría 1 en materia de seguridad operacional.
La inspección se realiza del 10 al 14 de agosto a la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC), como parte del seguimiento al acuerdo bilateral de transporte aéreo entre ambos países.
El proceso no consiste en revisar directamente a las aerolíneas mexicanas, sino en analizar la capacidad de las autoridades nacionales para supervisar que los operadores cumplan con las normas internacionales de seguridad establecidas por la Organización de Aviación Civil Internacional.
La evaluación adquiere especial relevancia por el antecedente de 2021, cuando la FAA degradó a México a Categoría 2 tras detectar deficiencias en su sistema de vigilancia y supervisión aeronáutica. El país permaneció más de dos años bajo esa clasificación, hasta recuperar la Categoría 1 en septiembre de 2023.
Para realizar la revisión actual, la FAA analiza ocho áreas consideradas fundamentales, entre ellas el marco legal, la preparación del personal técnico, los procesos de certificación y licencias, la supervisión de aerolíneas y la capacidad de las autoridades para corregir problemas relacionados con la seguridad.
Una eventual nueva degradación tendría efectos directos para las compañías mexicanas que vuelan hacia Estados Unidos. Bajo la Categoría 2, podrían conservar las rutas que ya operan, pero no tendrían autorización para abrir nuevos servicios hacia ese país.
Además, las aerolíneas estadounidenses tendrían restricciones para establecer acuerdos de código compartido con compañías mexicanas, mientras que los vuelos provenientes de México quedarían sujetos a un nivel mayor de supervisión.
Estas limitaciones ya impactaron al sector durante la degradación de 2021. Con la recuperación de la Categoría 1, las aerolíneas mexicanas volvieron a tener la posibilidad de ampliar sus operaciones hacia Estados Unidos y recuperar acuerdos comerciales con empresas de ese país.
El resultado de la evaluación será relevante no sólo para la autoridad aeronáutica, sino también para las aerolíneas mexicanas que dependen del mercado estadounidense para ampliar rutas y servicios internacionales.