La atención a la salud mental en Michoacán se apoya cada vez más en una red de centros comunitarios que buscan acercar servicios especializados a la población. A través de estos espacios, se brinda acompañamiento a personas que enfrentan depresión, ansiedad, conductas suicidas o problemas relacionados con el consumo de sustancias, bajo un modelo que prioriza la prevención y la atención temprana.
Los Centros Comunitarios de Salud Mental y Adicciones operan con equipos multidisciplinarios integrados por psicólogos, trabajadores sociales y personal médico capacitado. En estos lugares se realizan evaluaciones para detectar riesgos emocionales y de adicción, así como terapias psicológicas individuales y grupales dirigidas a trastornos mentales leves y moderados, además de procesos de control y rehabilitación por consumo de sustancias.
La atención no se limita a los pacientes. Los centros también desarrollan orientación y talleres dirigidos a familiares, partiendo de la premisa de que el entorno cercano es un factor determinante en los procesos de recuperación. Este modelo se sustenta en el respeto a los derechos humanos, la perspectiva de género y la participación comunitaria como elementos centrales de la atención.
Además del trabajo clínico, los centros extienden su presencia a escuelas y centros laborales mediante charlas y actividades enfocadas en el manejo de emociones, la prevención del acoso escolar y el fortalecimiento de habilidades para la vida, con el objetivo de reducir factores de riesgo desde edades tempranas.
Actualmente, Michoacán cuenta con cinco centros comunitarios de este tipo en Morelia, Uruapan, Zamora, Zitácuaro y Lázaro Cárdenas. A esta red se sumará próximamente una nueva unidad en Huetamo, cuya apertura está prevista para finales de enero, lo que permitirá ampliar la cobertura estatal en un rubro considerado prioritario dentro de la estrategia de paz y bienestar social.