Michoacán registró la generación de 36 mil 660 empleos formales en el último año, con lo que superó los 501 mil trabajadores afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Social, la cifra más alta en su historia reciente.
El crecimiento implica una expansión en el acceso a seguridad social, servicios médicos y prestaciones laborales en una entidad donde la informalidad sigue siendo dominante. A nivel nacional, más de la mitad de la población ocupada se mantiene fuera de la formalidad, y Michoacán no es la excepción, con amplios sectores vinculados a actividades agrícolas, comercio local y autoempleo.
En términos comparativos, el avance del estado es relevante, pero aún limitado frente a las principales economías del país. Ciudad de México, Estado de México y Nuevo León concentran millones de empleos formales y continúan marcando la pauta en generación de trabajo, impulsados por su base industrial, servicios financieros y alta concentración empresarial.
El ritmo de crecimiento en Michoacán también debe leerse en proporción a su tamaño. Aunque sumar más de 36 mil empleos en un año representa un avance importante, el mercado laboral estatal sigue siendo pequeño frente a los grandes polos económicos, lo que reduce su capacidad de absorber a la población que se incorpora cada año a la actividad productiva.
A esto se suma un factor estructural: gran parte del empleo formal generado en el estado se concentra en sectores de menor valor agregado, como comercio, servicios básicos y algunas ramas de la agroindustria. Esto se traduce en salarios más bajos en comparación con entidades donde predominan industrias tecnológicas, manufactureras avanzadas o corporativas.
El gobierno estatal ha señalado que estos resultados responden a una mayor coordinación con la iniciativa privada y a condiciones que han permitido sostener la actividad económica. Sin embargo, el reto no se limita a generar empleo, sino a mejorar su calidad, diversificar la base productiva y reducir la dependencia de sectores con menor remuneración.
El dato, en ese sentido, confirma una tendencia positiva en la formalización laboral en Michoacán, pero también deja ver una brecha persistente frente a los estados que concentran el empleo mejor pagado y de mayor estabilidad en el país.