Michoacán, potencia nacional en diversidad de hongos
evangelio | 22 julio, 2026

Con 689 especies registradas, Michoacán figura entre las cuatro entidades con mayor diversidad de hongos en México y concentra cerca del 20% de las especies de macromicetos documentadas en el país. Esa riqueza se distribuye principalmente en los bosques templados de pino, encino y oyamel de la Meseta Purépecha, la región Oriente, la Sierra-Costa y la Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca, donde las condiciones de humedad y altitud favorecen una de las mayores concentraciones de hongos silvestres del territorio nacional.

La diversidad michoacana incluye 234 especies comestibles, 47 tóxicas y cuatro potencialmente mortales, además de numerosas variedades con aplicaciones medicinales y ecológicas. Los investigadores subrayan que la enorme mayoría de los hongos no representa un peligro para las personas, aunque identificar correctamente cada especie requiere conocimientos especializados, ya que muchas presentan similitudes visuales capaces de provocar confusiones fatales.

Lejos de ser únicamente un alimento de temporada, los hongos desempeñan un papel esencial en el funcionamiento de los ecosistemas. La mayoría vive asociada a las raíces de los árboles mediante una relación conocida como micorriza, a través de la cual intercambian agua y nutrientes. Otros degradan troncos y hojas secas, reciclan carbono, nitrógeno y fósforo, enriquecen el suelo y permiten que los bosques se regeneren después de incendios o talas. Sin esa red subterránea de micelio, buena parte de los bosques de pino y encino tendría mayores dificultades para mantenerse sana.

Investigadores de la Facultad de Biología de la Universidad Michoacana, entre ellos Marlene Gómez Peralta y Víctor Manuel Gómez Reyes, han advertido que la extracción intensiva de especies silvestres comienza a generar preocupación. Explican que el problema no radica en la recolección tradicional realizada por comunidades rurales, sino en la creciente demanda comercial que incentiva cosechas masivas en distintas zonas boscosas sin criterios de manejo ambiental.

El interés internacional por especies del género Psilocybe, utilizadas en investigaciones sobre psilocibina y en mercados vinculados a las llamadas microdosis, ha incrementado el valor económico de algunos hongos silvestres. A ello se suma la facilidad para comercializarlos mediante plataformas digitales, fenómeno que ha modificado la presión sobre poblaciones que hace apenas unos años permanecían prácticamente intactas.

Michoacán también conserva una de las tradiciones micológicas más importantes del país. En comunidades purépechas y mazahuas, la recolección de hongos comestibles forma parte del conocimiento transmitido entre generaciones. Sin embargo, investigadores advierten que ese saber ancestral comienza a disminuir entre los jóvenes, mientras aumenta el interés por especies con fines comerciales, un contraste que refleja el cambio en la relación entre las personas y los bosques.

Frente a ese panorama, científicos plantean avanzar hacia esquemas de aprovechamiento sustentable que incluyan temporadas de recolección, monitoreo de poblaciones, capacitación para recolectores y protección de zonas de alta diversidad. La meta, señalan, no es impedir el uso de los hongos, sino evitar que una de las mayores riquezas biológicas de México termine deteriorándose por una extracción que supera la capacidad natural de regeneración.

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