El uso de minas artesanales y artefactos explosivos improvisados por parte del crimen organizado ha dejado al menos 40 personas muertas y 62 lesionadas en Michoacán desde 2022, principalmente en municipios de la región de Tierra Caliente y la zona occidente del estado.
Un informe del Observatorio de Seguridad Humana de la Región de Apatzingán documentó 35 eventos relacionados con explosivos improvisados entre 2022 y mayo de 2026, de los cuales siete ocurrieron durante el presente año.
El reporte señala que estas armas son utilizadas por grupos criminales para frenar operativos de seguridad, impedir el avance de organizaciones rivales y controlar rutas en comunidades rurales y zonas de cultivo.
Entre las modalidades detectadas se encuentran explosivos lanzados mediante drones, minas terrestres ocultas en caminos y brechas, así como coches bomba utilizados en ataques de alto impacto. Los drones explosivos han provocado daños en viviendas, escuelas, templos y espacios públicos en distintos municipios.
Las minas terrestres representan una de las principales amenazas para habitantes y fuerzas de seguridad debido a que son colocadas en caminos rurales y pueden activarse por presión, filamentos o control remoto. Autoridades y especialistas advierten que estos artefactos pueden permanecer activos durante largos periodos y representar riesgo permanente para la población civil.
El informe también documentó explosiones registradas en presuntos talleres clandestinos de fabricación de explosivos en el municipio de Buenavista.
Apatzingán encabeza la lista de municipios con más incidentes relacionados con artefactos explosivos, seguido por Buenavista, Coahuayana, Cotija y Tepalcatepec. También se reportaron casos en Aguililla, Aquila, Los Reyes y Tumbiscatío.
Entre los hechos registrados en 2026 destacan la muerte de un campesino por una mina terrestre en Aquila, lesiones a militares en Apatzingán y Cotija, así como la muerte de dos trabajadores agrícolas en la comunidad de Cueramato tras la explosión de un artefacto oculto.
El Observatorio advirtió además sobre el impacto humanitario derivado de estos hechos, incluyendo desplazamientos forzados de familias en comunidades afectadas por la violencia y la presencia de explosivos.