Un escándalo de proporciones internacionales ha sacudido al gobierno del presidente argentino Javier Milei tras promover una nueva criptomoneda llamada $LIBRA.
El mandatario ultraderechista describió el activo como un “proyecto privado para incentivar la economía argentina”, destinado a financiar pequeñas empresas en medio de la crisis económica y de inflación.
La promoción del presidente llevó el valor de $LIBRA de fracciones de centavo a un pico de 4.978 dólares en cuestión de minutos, solo para desplomarse a 0.19 dólares tras una operación de “rug pull”, un tipo de estafa donde los creadores retiran los fondos, dejando a los inversores con pérdidas millonarias.
Se estima que la operación generó pérdidas de entre 80 y 100 millones de dólares, afectando gravemente a miles de inversores, muchos de ellos con ahorros modestos.
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La reacción del mandatario fue evasiva; después de eliminar el tuit, alegó no estar “interiorizado de los pormenores del proyecto”.
En tanto, la empresa KIP Protocol, detrás del lanzamiento, se desmarcó de Milei, afirmando que su mensaje fue personal y no relacionado con el proyecto.
El escándalo ha desencadenado un tumulto político, con pedidos de juicio político contra Milei presentados por el bloque Unión por la Patria.
La expresidenta Cristina Fernández de Kirchner describió a Argentina como un “casino” dirigido por el presidente, mientras que en el Congreso se exige una explicación detallada sobre la naturaleza de la criptomoneda y su promoción.
El incidente tuvo repercusiones que se extienden más allá de las fronteras argentinas, incluso afectando a otras criptomonedas en el ámbito internacional.