Miles de personas abandonaron la ciudad de Goma, al intensificarse los enfrentamientos entre el Ejército de la República Democrática del Congo (RDC) y los rebeldes del M23, que cuentan con el supuesto apoyo de Ruanda.
Los insurgentes, quienes han estado luchando por el control de la rica región minera del este del país, afirmaron haber tomado el control de la estratégica ciudad, lo que generó un éxodo masivo de civiles.
Goma, con casi dos millones de habitantes, ha sido un centro neurálgico tanto en términos políticos como económicos, y su caída en manos de los rebeldes podría tener graves consecuencias para la estabilidad de la región.
En medio de los combates y disparos, muchos habitantes se vieron obligados a refugiarse mientras los rebeldes avanzaban hacia el centro de la ciudad. Algunos se dirigieron a áreas más seguras dentro de la provincia, mientras que otros intentaban huir hacia Ruanda, atravesando caminos congestionados bajo un calor agobiante.
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Goma, ubicada en la provincia de Kivu del Norte, ha sido durante años un lugar clave en la extracción de minerales esenciales para la tecnología mundial, lo que ha intensificado los enfrentamientos entre diversos grupos armados por el control de estas riquezas.
El conflicto en el este de la RDC ha enfrentado no solo a rebeldes locales, sino también a diferentes comunidades étnicas y a las fuerzas armadas congoleñas, lo que ha forzado a los civiles a huir de sus hogares y buscar protección en campos controlados por otros grupos armados.
Aunque todavía no se sabe con exactitud cuánto de Goma está bajo control de los rebeldes, su incursión en la ciudad representa un grave punto de inflexión en un conflicto que ha durado varias décadas.
El gobierno congoleño ha confirmado la presencia de los rebeldes del M23 en Goma, aunque ha insistido en que no se ha perdido el control total de la ciudad.