Miles de personas comenzaron este sábado las ceremonias públicas de despedida del líder supremo de Irán, Alí Jameneí, en la mezquita Mosala de Teherán, donde manifestaron su duelo con oraciones, golpes en el pecho y consignas en las que exigieron represalias por su muerte. Los funerales se desarrollarán durante seis días con actividades programadas en cinco ciudades de Irán e Irak antes de su sepultura en Mashad.
La ceremonia reunió a numerosos seguidores del dirigente iraní, fallecido el 28 de febrero durante el inicio del conflicto con Estados Unidos e Israel. En el recinto fueron colocados los féretros de Jameneí y de varios integrantes de su familia que también murieron en el ataque, mientras los asistentes coreaban consignas contra ambos países y expresaban su respaldo al nuevo liderazgo del país.
El programa de despedida contempla un velorio público en Teherán durante el fin de semana, un recorrido por la capital el lunes y ceremonias posteriores en la ciudad santa de Qom y en localidades de Irak, antes de que los restos sean trasladados a Mashad para su entierro en el mausoleo del imán Reza. El funeral fue pospuesto durante varios meses debido al conflicto armado que enfrentó Irán con Estados Unidos e Israel.
A las ceremonias han acudido altos funcionarios iraníes y delegaciones extranjeras de diversos países. Las autoridades desplegaron un amplio operativo de seguridad en Teherán, con restricciones al tránsito y al espacio aéreo, además de un perímetro de resguardo alrededor de la mezquita donde iniciaron los homenajes.
Las autoridades iraníes estiman que millones de personas participarán en las distintas etapas del funeral, considerado uno de los actos públicos de mayor magnitud en la historia reciente del país. El gobierno busca mostrar unidad nacional en medio de las tensiones regionales y tras los meses de conflicto que precedieron a las ceremonias fúnebres.