Expertos de la India han comenzado a arrojar luz sobre la posible causa de una misteriosa enfermedad que ha dejado 17 muertos, incluyendo 13 niños, y afectado a otras 38 personas en la localidad de Rajouri, en el estado de Jammu y Cachemira.
Según los médicos que atienden a los pacientes, se sospecha que una toxina organofosforada, comúnmente utilizada en pesticidas e insecticidas, podría ser la causante de los graves síntomas que han presentado los afectados.
La hipótesis fue formulada después de que varios pacientes, que mostraban síntomas como fiebre alta, dolores intensos, vómitos y pérdida de conocimiento, mejoraran significativamente tras recibir atropina, un antídoto utilizado contra los venenos organofosforados.
Amarjeet Singh Bhatia, director de la Escuela Médica Gubernamental (GMC), explicó que la mejora en los pacientes tras la administración del antídoto fue del 100 %, lo que ha sido considerado un punto clave en la investigación.
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Además, sugirió la posibilidad de que se trate de un “veneno relacionado con los organofosforados de nueva generación, aún no detectado”.
Las autoridades sanitarias de la región, alarmadas por el elevado número de muertes, declararon la aldea de Badhal como zona de contención y pusieron en cuarentena a más de 200 personas en un intento por evitar la propagación de la enfermedad.
A pesar de los esfuerzos por identificar la causa exacta, las investigaciones preliminares han descartado que la enfermedad sea de origen viral o bacteriano, lo que ha centrado las sospechas en la toxicidad ambiental.
Por su parte, el Ministerio del Interior, encabezado por Amit Shah, ha formado un equipo interministerial para investigar las causas de las muertes, aunque hasta el momento no se ha presentado un informe definitivo.