La decisión de Rubén Rocha Moya de reincorporarse a la gubernatura de Sinaloa abrió un nuevo frente dentro de Morena, que ahora analiza si procede iniciar un proceso interno en su contra, incluida una eventual expulsión del partido.
Citlalli Hernández, presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones de Morena, señaló que el regreso del mandatario fue una decisión tomada de manera unilateral y que la dirigencia del partido no estuvo de acuerdo con ella. La determinación sobre posibles sanciones corresponderá a la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia.
Rocha Moya había solicitado licencia al cargo en medio de investigaciones relacionadas con señalamientos formulados en Estados Unidos sobre presuntos vínculos con el crimen organizado, acusaciones que el gobernador ha rechazado.
Después de intentar retomar sus funciones, el mandatario volvió a solicitar licencia ante la presión política que generó su regreso. El Congreso de Sinaloa posteriormente designó a Graciela Domínguez Nava como gobernadora interina.
Hernández explicó que las investigaciones judiciales y la posible responsabilidad partidista son asuntos distintos, por lo que será la instancia interna de Morena la que determine si existen elementos para tomar medidas contra Rocha Moya.
La dirigencia morenista ya se había deslindado públicamente de la decisión del gobernador de regresar al cargo y aseguró que no tuvo conocimiento previo de su determinación.