Muere Betye Saar, pionera del arte afroamericano y figura clave contra el racismo en Estados Unidos
evangelio | 28 julio, 2026

La artista estadounidense Betye Saar, reconocida por transformar objetos cotidianos y recuerdos cargados de estereotipos raciales en poderosas obras de denuncia social, murió a los 99 años en su casa de Los Ángeles, pocos días antes de cumplir un siglo de vida.

Considerada una de las figuras más influyentes del movimiento de las artes negras y pionera del movimiento de la mujer afroamericana, Saar dedicó más de siete décadas a explorar temas como la identidad negra, la memoria histórica, la espiritualidad y el racismo estructural en Estados Unidos.

Nacida el 30 de julio de 1926 en Los Ángeles, Betye Irene Brown (su nombre de nacimiento) estudió diseño en la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA). Aunque inició su carrera en el ámbito del diseño y el grabado, encontró su lenguaje artístico definitivo en el ensamblaje, una técnica que consiste en reunir objetos encontrados para construir composiciones cargadas de simbolismo político y cultural.

Su obra más emblemática, “La liberación de la tía Jemima” (1972), se convirtió en un ícono del arte contemporáneo estadounidense. En ella resignificó la caricatura racista de la “mammy” afroamericana al convertirla en una figura de resistencia armada, incorporando símbolos vinculados al movimiento Black Power. La pieza surgió, en parte, de la indignación de Saar tras el asesinato de Martin Luther King Jr., y es considerada una de las críticas visuales más contundentes al racismo en la cultura popular estadounidense.

A lo largo de su trayectoria, la artista recurrió a muñecas antiguas, relojes, ventanas, escobas, fotografías familiares y objetos de mercados de pulgas para cuestionar la forma en que la sociedad estadounidense representó históricamente a las personas negras. Sus trabajos también abordaron el papel de las mujeres afroamericanas y las tensiones entre raza, género y poder.

El reconocimiento institucional llegó con fuerza en las últimas décadas. En 2019, el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) y el Museo de Arte del Condado de Los Ángeles (LACMA) le dedicaron importantes exposiciones individuales, y en 2026 fue incorporada a la Academia Estadounidense de las Artes y las Letras, uno de los mayores honores culturales de ese país.

Además de su producción artística, Saar fue una mentora fundamental para generaciones de creadores afroamericanos, especialmente en la escena artística de la costa oeste de Estados Unidos. Su influencia se extiende desde el arte feminista hasta las prácticas contemporáneas que utilizan materiales reciclados y objetos encontrados para reflexionar sobre la memoria y la justicia social.

Con su muerte desaparece una de las voces más originales y combativas del arte estadounidense del siglo XX y XXI. Su legado permanece en museos como el Metropolitan Museum of Art, el Smithsonian, el Whitney Museum y el MoMA, así como en una obra que convirtió los objetos olvidados de la vida cotidiana en testimonios permanentes de resistencia, memoria y dignidad.

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